La economía en red, nuevo paradigma


En tiempos de cuarentena he visto y leído decenas de webinars y artículos sobre transformación digital (TD). Hay muchos de muy buen nivel, pero en su gran mayoría no escapa de lo convencional. Tienen una estructura parecida:


  • Inventario de nuevas tecnologías, es la parte dura de información, útil para quien no conoce.
  • Alerta sobre la velocidad de los procesos, cada vez más evidente y tautológico a partir de la pandemia.
  • Algunos casos de éxito que son de valor informativo, y hasta inspirador, pero sólo cuando las circunstancias del caso tienen algo en común con las del lector. En pocas oportunidades se resalta la tendencia que marcan los casos de éxito.
  • Sugerencias o metodologías para encarar los procesos de transformación. Es quizás el capítulo mas rico sobre todo cuando el expositor/escritor acredita alguna experiencia de liderazgo concreto en procesos de este tipo.


Si hubiera que asociar la sensación que dejan estos vídeos con una imagen lo asociaría a un coche que llega a la gasolinera y se encuentra con gasolina súper mega turbo que permite al coche ir tan rápido que levita sobre la carretera. Es opción del conductor seguir con lo habitual o probar el mágico combustible.


Mucha de esta información es suministrada por el sector tecnológico que funciona evangelizando y mostrando los aspectos positivos de la transformación e invitando a las empresas a emprender proyectos.


Los tecnológicos aspiran, con razón, a subirse a la ola de una alta demanda, que es real, pero omiten que proyectos como GPT3 o Autónomos DataBase podrían borrar del mapa muchas de las especialidades de ese sector. El sector tecnológico podría ser el principal beneficiado y, a la vez, una de las primeras víctimas de la transformación en forma simultánea.


Si se subestiman las amenazas y nos mantenemos en definiciones convencionales seguramente no sabremos ni aprovechar las oportunidades ni neutralizar esas amenazas.

Las oportunidades son inmensas y todavía no han sido detectadas con claridad. Será necesario un proceso de análisis, debate e intercambio de conocimientos para descubrirlas.

Los emprendedores, CEOs o ejecutivos de pymes afrontan esta realidad sin toda la información necesaria para tomar decisiones.


¿Qué es la transformación digital?

La Wikipedia la define así. “La transformación digital es el cambio asociado con la aplicación de tecnologías digitales en todos los aspectos de la sociedad humana… La digitalización ofrece demasiadas oportunidades de crecimiento en todos los ámbitos, sectores, regiones y cualquier tipo de empresa. Este conlleva la mejora de los procesos que aumentan la eficacia y reducen los costos.”


Es una definición convencional. No puede decirse que sea errónea pero sí que es una verdad a medias.


En principio es importante diferenciar transformación digital de digitalización ya que se usan erróneamente como sinónimos.

  • La digitalización es la informatización o automatización de procesos determinados orientado a mejorar la eficiencia. Lo venimos haciendo hace 40 años.
  • La transformación digital supone cambiar los modelos de negocios y los procesos atendiendo al cambio en la demanda de los consumidores y las nuevas posibilidades que ofrece la tecnología. Es más transformación que digital y su origen es más reciente.


Más allá de esa definición convencional definiría la TD como la forma que ha encontrado el capitalismo para aumentar la tasa de ganancia en condiciones que la globalización ha encontrado sus límites.


El capitalismo ha resultado el sistema económico dominante porque ha tenido la flexibilidad necesaria para adaptarse y reinventarse.


En la necesidad de aumentar permanentemente la tasa de ganancia, tuvo inicialmente una fase comercial, de expansión territorial y colonialista. Una vez que se ocupó el mundo, surgió su fase financiera, con las sociedades por acciones y las bolsas de valores. Luego hubo una etapa de globalización con la expansión del capital por el planeta buscando mejores costos de producción y desarrollando mercados hasta ese momento inexplotados. (China, India, Brasil, Sudáfrica). Muchas multinacionales se instalaron en esos países lo que implicó un traslado de renta hacia los países periféricos y aumento de desocupación en los países centrales.


Esta expansión llegó a sus límites.


¿Cómo hace la economía para mantener la tasa de ganancia? Parecería que la robotización, la automatización y la transformación digital es el método. Esto supone un cambio de paradigma muy profundo y nuevas reglas:


  • La tecnología permite la segmentación de las cadenas de valor y habilita a una reducción drástica de costos.
  • La integración vertical de las empresas y centralización económica evolucionará hacia una economía en red. (Ver caso Local Motors)
  • Este proceso será contradictorio. Con una tendencia fuerte a la concentración pero muchas oportunidades para discutir la ubicación de cada quien en las cadenas de valor.
  • En la economía del conocimiento el costo del conocimiento tiende a 0. Compartirlo puede ser mucho más ventajoso que considerarlo una ventaja competitiva. Ya hay muchos casos de tercerización de áreas I+D+i. (Google, Wikipedia).
  • Las empresas tenderán a ser mucho más horizontales, para flexibilizarse y adaptarse más rápido a los cambios.
  • Colaborar en la economía en red será mas beneficioso que el aislamiento. Por lo tanto, compartir recursos puede conducir a mayor creación de valor que defender la propiedad para sí. (Ver el desarrollo de Linux o Github).
  • La colaboración conduce a la interdependencia, que obliga a mantener una ética comercial que no ha sido precisamente una característica de las empresas en el pasado.


Economía en red, colaboración e interdependencia.

El sector tecnológico ha sido el de mayor crecimiento en los últimos 10 años. Las tecnológicas ocupan, casi con exclusividad, el top ten entre las empresas de mayor valuación en el mundo. En ellas se ve con claridad este cambio de reglas.


En el pasado un desarrollador o empresa de software cuidaba la privacidad y el secretismo de su código como su bien más preciado. Algo que no compartiría con nadie.


El open source o código abierto invirtió el paradigma. A partir de compartir el código, disponerlo abierta y públicamente, se lograron mejores resultados. Con esta filosofía Linux se convierte en el sistema operativo dominante. La tecnología de blockchain crece a partir del mismo paradigma y posibilita términos de intercambio que compiten con las monedas tradicionales.


Github ratifica las ventajas de la economía en red. Github es un repositorio, abierto, público y gratuito de más de 38.000.000 de proyectos cuyo código está disponible para que cada uno lo baje, lo adapte y lo modifique. Luego puede subir una versión con mayor valor agregado. Cada vez es más trivial escribir código desde cero. Es muy posible que ese código, o un alto porcentaje, ya esté disponible en Github.


Los desarrolladores aportan al repositorio, que crece permanentemente, porque acreditar aportes de valor a Github valoriza la trayectoria personal tanto o mas que el CV. Las empresas hacen lo mismo porque valoriza la marca.


Interdependencia, transparencia.

Todos esperamos que el precio por esta evolución de la economía no sea la democracia, los derechos humanos y la privacidad de las personas.


Los algoritmos que habilitan la evolución de los modelos de negocio también condicionan nuestros gustos y preferencias. Tienen un nivel de opacidad que no se puede ignorar. Se tiende a confiar en la tecnología de manera desmedida. Los errores que reconocen las fuerzas de seguridad con las aplicaciones de reconocimiento facial y la experiencia de Cambridge Analytics con la manipulación electoral en las principales democracias del mundo prueban que estos avances tecnológicos tienen dos caras.


La privacidad de los datos y de las personas es otro tema en cuestión. ¿De quién son los datos? ¿De las empresas que los recolectan, del estado, o de cada individuo?


El ritmo de la transformación digital se ha acelerado por la rápida adopción de los consumidores, que a su vez modifican sus hábitos y espiraliza el proceso de cambio. Las personas privilegian más “el usar” que “el tener”. El cliente pasa a tener un poder diferente.


Hay un proceso contradictorio de concentración de la economía, pero en una estructura de red, donde las pequeñas empresas o unidades económicas, juegan un papel condicionante.


No es posible adivinar como se resolverá esta contradicción. La perspectiva cambia según la ubicación de cada empresa en su cadena de valor.


Entender lo macro para empezar lo micro

Estos cambios en la economía no son nuevos. Empezó hace unos años y es externo a las empresas. No se trata de convencer a alguien que inicie un proceso de transformación. Tampoco es opcional.


Si hubiera que asociar una imagen es la de una ola gigante que se nos viene encima y sólo los prevenidos (o innovadores) que tenían la tabla encerada y en la mano podrán surfearla: el resto será arrastrado.


Esta imagen se contrapone con la convencional. Pero ¿Por qué interesaría a un empresario pyme toda esta digresión? ¿No le alcanzaría con los conceptos convencionales?


Supongamos que un gerente de una pyme recurre al CEO pidiendo más recursos para cumplir los objetivos del presupuesto y que su requerimiento es válido:


  • Si entendemos la definición convencional de la transformación digital como un proceso que se inicia en el interior de la empresa y que cada una puede decidir cuando comenzar, el CEO podría decidir darle los recursos para cumplir el objetivo o reducir el objetivo.
  • Si aceptamos la segunda definición, como algo externo a la empresa que ya empezó hace bastante y que posiblemente la competencia está adelantada y el mercado lo está exigiendo, el CEO debería hacer una evaluación de proyecto considerando la automatización del área antes de que sea demasiado tarde.


¿Dónde están las oportunidades? ¿Cómo buscarlas?

Algunos de los expositores asemejan la transformación digital con la Revolución Industrial y hacen un inventario de nuevas tecnologías para fundamentarlo. Es una verdad a medias.


Imaginemos que queremos describir la revolución industrial a partir de la máquina de vapor, el telégrafo, y la producción seriada. ¿Cuántas oportunidades se pueden encontrar? Indudablemente muchas.


Pero la Revolución Industrial fue mucho más. Fue la migración del campo a la ciudad y su desarrollo, el surgimiento del concepto de Nación/Estado, la educación y salud pública, imprescindible para formar la legión de trabajadores para las fábricas y los ejércitos, los derechos universales, la democracia, acceso a la información, los medios de comunicación. ¡Cuántas más oportunidades se pueden encontrar sino se limita al inventario de tecnologías y se analiza la Revolución Industrial con una perspectiva mas amplia!


Muchas de las transformaciones generadas de esa época hoy están en crisis y por eso es válida la comparación. En las fábricas los obreros han sido progresivamente reemplazados por robots y las guerras se hacen con drones, aviones no tripulados, ciber-ataques o ataques bacteriológicos. No es casual entonces que la salud y la educación pública estén en crisis. Muchas de las carreras universitarias actuales forman en profesiones que en un año ya no serán tan necesarias y hay especialidades que surgen para lo cual no hay aún carreras.


  • ¿Cómo se adaptará la educación a las nuevas reglas?
  • ¿Y la salud pública?
  • ¿Y el sistema de pensiones?
  • ¿Cómo se recapacitará al ejército de desocupados?


Podríamos seguir enumerando los componentes característicos de una época que están en crisis. La democracia, partidos políticos, prensa independiente, privacidad, propiedad de los datos, el trabajo, derechos individuales, las pensiones…


Pero la crisis más significativa radica en la fuente de energía que alimentó la revolución industrial. La energía basada en restos fósiles ha llevado a un calentamiento atmosférico del planeta que pone en jaque la permanencia de la especie humana en la tierra.


¿Cuánto tiempo tenemos? Sólo 10 años. Jeremy Rifkin describe de manera clara esta situación y propone un plan para reemplazar la energía basada en restos fósiles por energías renovables, generar una recuperación de la economía reasignando fondos y recapacitando masivamente a los desocupados de la transformación digital. En todos los aspectos mencionados es necesario buscar las oportunidades que surgen en las crisis.


Si no se describen estos cambios se limita y desinforma a esa constelación de emprendedores y dueños de pymes que somos el corazón de cualquier reactivación de la economía. Somos nosotros los que, con creatividad y perseverancia los que necesitamos información y estímulos para generar propuestas creativas.


Protagonistas relevantes: las pymes.

Según la ONU, las pymes “representan más del 90% del total de empresas, generan entre el 60% y el 70% del empleo y son responsables del 50% del Producto Interior Bruto (PIB) a nivel mundial”. El entretejido de las pymes ha sido el motor de la mayoría de las reactivaciones económicas y son la columna vertebral de la economía en todos los países.


Si las personas que toman decisiones en esas pymes no tienen una comprensión profunda de estos procesos, la contradicción entre el aumento de la concentración económica y la generación virtuosa de redes de empresas se va a resolver a favor de los gigantes de la economía.


Desde Lempert hemos desarrollado una metodología para impulsar procesos de transformación digital, utilizamos metodología para que la innovación no sea un milagro sino una manera de pensar, llevamos más de 40 años digitalizando procesos, pero si los proyectos no parten de una convicción profunda de la dirección de las empresas terminan en mejoras parciales de digitalización. Aunque sean exitosos.


Hemos ampliado un abanico de servicios y herramientas para facilitar a las pymes su transformación. Pero son herramientas. Lo determinante es la decisión, comprensión y compromiso de la alta dirección de cada empresa en esta transformación.


Yuval Harari, un pensador muy leído en la actualidad, dice que el hombre desde siempre se acostumbró a unirse en relación con un “ellos”, contra otros. Hay 3 motivos que pueden unir a la totalidad de la humanidad: el peligro de una guerra nuclear, el cambio climático y la disrupción tecnológica.


La energía nuclear suministra energía para un tercio de la población mundial. Pero también genera el peligro de una hecatombe. De la misma manera la transformación digital puede generar un impresionante avance en el nivel de vida de la población o la pérdida de privacidad, democracia, la manipulación del voto y la opinión pública y otros peligros.


Cuando se habla de TD no se puede tener la ingenuidad de ignorar esta dicotomía ni la omisión de incorporar de manera activa a unos actores que pueden ser decisivos la hora de generar trabajo, impulsar las energías limpias, adaptarse con más flexibilidad y agilidad a los cambios que los tiempos necesitan.


La pandemia ha agilizado la transformación digital. Los primeros sectores en verse cuestionados en sus modelos tradicionales fueron:


  • gastronomía,
  • hotelería,
  • turismo,
  • aeronavegación,
  • inmobiliario.

Algunos emprendedores tuvieron la agilidad de convertir rápidamente amenazas en oportunidades. Pero el 2020 sirvió para saber que la ventaja del tiempo se ha acabado. Muchos ejemplos y temas mencionados que justifican un artículo per sé. Pero es un debate que se irá desarrollando. Los líderes en la TD tienen mucho que decir al respecto, porque hay muchas tecnologías, pero líderes que impulsen estos procesos con poder de decisión no tantos.

El sector de las pymes siendo tan decisivo, paradójicamente, tiene menos acceso a la formación en conceptos empresariales. Su éxito hoy se apoya mas en la intuición y tiene menos herramientas para tomar decisiones. Ojalá podamos ayudar desde este espacio.


Qué proponemos

En Lempert llevamos mas de 40 años haciendo digitalización de procesos y 15 transformación digital. Hemos consolidado esta experiencia en una metodología, que no es una receta, es una manera de encarar la problemática acorde a las posibilidades de cada empresa, su cultura y ubicación en la economía. Es simple y se basa en 4 aspectos:


  • Estrategia: análisis de la cadena de valor, experiencias comparadas, revisión de la estrategia. Si los hábitos de los consumidores han cambiado la estrategia deberá adaptarse.
  • Competencias e Innovación: Diagnóstico de la organización, cómo evolucionar hacia una cultura centrada en el cliente. Empoderamiento. Capacitación en innovación, para que la innovación no sea una casualidad sino una forma de pensar. Selección del líder de TD o de la oficina TMO según la empresa.
  • Procesos: determinación de los procesos clave para la transformación digital. Implementación y realimentación. Gestión de puntos de contacto.
  • Infraestructura tecnológica: Inventario de apps e integración. Estructuración del ecosistema de TD garantizando la provisión de diferentes especialidades acorde a las necesidades de cada empresa.


Acompañando esta propuesta brindamos un amplio abanico de servicios tales como Consultoría en Innovación y Transformación digital, Proyectos de digitalización de procesos, e-commerce, blockchain, Marketing digital, Big Data, Internet de las cosas, así como desarrollos a apps java y mobile.


Pensar en Grande, Ejecutar por pasos y Moverse rápido. La evolución hacia la transformación digital requiere la integración de numerosas tecnologías y la experiencia en liderar estos procesos es un factor crítico de éxito indispensable. Otro es la convicción de la dirección de la empresa en que no hay otra manera de afrontar el futuro


Autor: Daniel Lempert

Más de 40 años de experiencia le han servido a Lempert S.A. para aprender cómo conducir en los cambios, poder acelerar en las curvas, y acompañar la velocidad de los mismos con nuevas propuestas.